martes, 29 de diciembre de 2009

Lluvia de estrellas




En algún lejano lugar de mi mente

una noche sobre la hierba húmeda
soñé despierta

Con una mirada como el mar

Cayó una lluvia de estrellas
extendí mi mano para tomarlas

y te desee

El tiempo transcurrió
sin embargo seguía mirado

mi puñado de estrellas

guardado cerca del corazón

era lo único que poseía

Día tras día olvide mis estrellas

no volví a recordar la lluvia

hasta ayer...

cuando en tus ojos vi el mar

cuando vi que la lluvia de estrellas

me llevo a ti

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!



Mil deseos yacen en mi corazón

mil ilusiones flotan a mi alrededor

ninguna sería real sin todos y

cada uno de mis amigos

¡FELIZ NAVIDA!

viernes, 18 de diciembre de 2009

Nieve



Ha caído la primera nevada, y estoy asomada tras el cristal de la ventana, tengo una taza de te caliente en una mano y con la otra me abrazo, noto el frío a través del cristal.

El esta tranquilamente leyendo la prensa, no esperábamos que nos sorprendiese la nieve el fin de semana en la casa de nuestros amigos, se ve todo blanco, sonrió, cierro los ojos y suspiro.

Al oír mi suspiro, levanta la mirada del periódico y por el rabillo del ojo veo esa sonrisa, inmediatamente mi cuerpo se excita, se que ya hay un juego en tu mente, espero disimulando...

Mi niña, desnudate. Aún a pesar de que estaba esperando sus ordenes me sorprende, me quedo mirándolo y con suavidad dejo la taza sobre una mesa, poco a poco voy retirando mi ropa, dejándola con cuidado sobre una silla.

Me paro delante de él, completamente desnuda tal y como me ha ordenado. Toma mi mano y me lleva hacia la puerta, al abrirla un golpe de aire frío azota mi cuerpo, noto como tira de mi hacía afuera.

La nieve fría hace que de un paso hacía atrás pero mi dueño con suavidad me fuerza a salir. Hace mucho frío, empiezo a temblar.- “Tranquila pequeña” - susurra a mí oído y me sigue guiando al centro del jardín.

Tumbate boca arriba sobre la nieve, completamente estirada.

- “Mi Señor hace mucho frío” - Me mira serio, los ojos duros y detecto en ellos una pequeña desilusión. Bajo la cabeza y me tumbo al instante, reprimo un grito o un lloro, no lo se, el frío me tiene abrazada.

Observa satisfecho mi cuerpo sobre la nieve, tan apenas un poco mas oscuro que esta, nunca tomo el sol, as´que estoy extremadamente blanca.

Me deja tumbada sobre la nieve y regresa a la casa. Procuro no mostrar en mi cara, mis sentimientos, tengo frío, no le veo la gracia al asunto pero aguanto en silencio. Mi cuerpo esta temblando a causa de la helada nieve. “¡ya me las pagara cuando me ponga enferma!” - pienso y asoma una sonrisa burlona a mis labios.

Le veo salir feliz de la casa, lleva en una mano una cestita, en ese momento pienso casi parece a caperucita roja, pero un vistazo a sus ojos me muestran al lobo que viene dispuesto a disfrutar su manjar.

Deja un grueso cojín sobre la nieve a mi lado, se arrodilla sobre él dejando la cesta a un lado. Extrae una cuerda, me hace subir los brazos sobre mi cabeza y ata las muñecas.

Toma dos pinzas metálicas y a continuación las pone en cada uno de mis pezones. No satisfecho aún, se queda mirando mi cuerpo que esta temblando de frío. Se toma su tiempo, como si mi temblor fuese un baile erótico que lo tiene hipnotizado.

Me duele tanto el cuerpo a causa del frío que no noto la prsión en mis pezones. Introduce con suavidad un huevo en mi vagina y lo acciona mediante el mando a distancia. Empiezo a olvidar la nieve, el frío.

Acariciándome el clítoris empieza a colocarme tres pinzas, de las de tender de madera, no le gustan las de plástico y creo que estas aprietan mas, pero ya no me importa en uno de mis labios vaginales y otras tres en el otro, ha dejado mi clítoris completamente despejado.

- “Saca la lengua” - y coloca en ella otras dos pinzas de madera. Me mira satisfecho, esta orgulloso de su obra, pero solo esta a mitad.

Cuando vuelvo a abrir los ojos veo que esta encendiendo una vela, mis ojos se iluminan, el huevo en mi vagina me esta proporcionando calor... mucho calor.

Primero vierte cera sobre mi lengua y sigue bajando poco a poco, dejando un rastro de calor, me siento abrasada por arriba y helada por detrás, en la otra mano tiene una fusta con la que me va golpeando el clítoris, empiezo a gemir de placer, aumenta la velocidad del vibrador y la de los golpes en mi clítoris, solo hay calor, mucho calor y esa necesidad de liberarme, de volar.

Entre golpe y golpe a mi clítoris cae una gota de cera que salta al siguiente golpe, mis gemidos resuenan en la calle, no pierde de vista el mas mínimo detalle. Pero no me da la orden, me agito y suplico con la mirada.

La saliba esta resbalando por mi barbilla al pecho y de ahí a la nieve, que se derrite con su contacto.

Usted sigue distraído, disfrutando la pequeña tortura, combinando la velocidad de los azotes a mi clítoris, jugando con la cantidad de cera vertida.
“Ahora”
Tal y como termina de dar la orden mi cuerpo se arquea, de mi garganta sale un grito como puede, asustando a las aves que alzan el vuelo, haciendo que caiga la nieve de las ramas sobre mi cuerpo.

Caigo derrotada sobre la nieve, suelta mis muñecas, libera mi lengua, pezones y labios. El huevo sigue dentro de mi en funcionamiento, proporcionándome pequeñas olas de placer.

Guarda todo en la cesta, toma el cojín y entra en la casa. Estoy temblando, sin fuerzas, ni tan siquiera hago la intención de levantarme.

Sale con una manta, me ayuda a ponerme en pie y me envuelve en ella. Estoy quieta, solo tiemblo y no tengo fuerzas para caminar. Me toma en sus brazos y de camino a la casa me susurra al oido. “Mi niña, ahora vas a disfrutar de mi maravilloso baño”

lunes, 23 de noviembre de 2009

Mi oscuridad



Como una polilla he volado por la oscuridad

disparatada, buscando el calor de una llama

En la noche oscura

agitando las alas, de aquí para allá

Como una polilla he volado directa a la llama

mis alas se han quemado

ya no puedo volar

en tus brazos tejo mi capullo

en tus brazos renazco

iluminada como una luciérnaga

ya no tengo oscuridad

jueves, 12 de noviembre de 2009

No me regales flores




No me regales flores,

no las necesito

Regalame tu presencia,

tu mirada, tu sonrisa.

No me regales flores,

no las aprecio

Regalame cuerdas,

que me aten fuerte hasta cortar mi respiración

Regalame azotes,

que me hagan temblar de pasión

Regalame fuego,

que queme mi alma

Regalame espinas,

que marquen mi piel con tu nombre

lunes, 9 de noviembre de 2009

Piel blanca



Piel blanca, suave

joven y tersa

adornada por colores de pasión

Piel blanca, suave

enrojecida

cinco dedos en ella se ven

Piel blanca, suave

lujuria instalada en ella

Piel blanca, suave

marcada por entrega

luce orgullosa

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Adivina que cenamos hoy?



Al llegar al apartamento he seguido el ritual que tengo impuesto. Me desnudo en el recibidor, con la puerta de la calle abierta, guardo la ropa debidamente colocada. Calzo las botas de caña alta con más de 10 cm. De tacón, son una delicia de piel de cocodrilo, al principio me negaba a usarlas pero gano su cara de satisfacción al verlas puestas, le debieron constar una verdadera fortuna y hacen juego con el collar que me coloco a continuación; el pelo en una coleta muy alta y estirada. Aún así mi pelo cae hasta la cintura.


Cierro con suavidad la puerta y me dirijo al comedor. Sobre la mesa hay un sobre, como siempre, con las instrucciones a seguir para este día. Leo lentamente la carta, debo entender a la perfección las instrucciones porque no puedo volver a consultarla. Al principio cometía numerosos errores, porque no me tomaba el tiempo necesario, pero ya no, ahora saboreo cada una de sus instrucciones que quedan grabadas a fuego en mi cerebro.

Termino de leer, la vuelvo a doblar y meter en el sobre, cojo la caja de cerillas y me dirijo a una fuente de metal que hay sobre una pequeña mesa auxiliar, dejo la carta, enciendo una cerilla, paso con suavidad un dedo sobre la llama, noto su calor, sonrió, prendo con cuidado la carta y miro como se va quemando poco a poco.

Voy en busca del mantel de hilo, lo extiendo sobre la mesa, cuidadosamente, alisando las arrugas, observando que quede perfecto. Satisfecha doblo las servilletas, coloco los platos, blancos, sin adornos, grandes y redondos, no pongo cubiertos, solo un juego de palillos de ébano cruzados sobre los platos. Copas de champagne, cristal liso, de tallo largo, elegantes y sencillas.

En el frigorífico están las seis rosas negras, debo cortar el tallo de modo que queden todas exactamente igual de largas, para así colocar una sobre cada servilleta.

Ya solo faltan unos pequeños detalles, saco las velas que hay en un cajón del aparador, miden 30 cm., son negras. Las coloco con cuidado en los candelabros, bajo las persianas y cierro las cortinas. Subo con cuidado a la mesa y me tumbo en el centro, tapo mis ojos con una cinta de seda negra, espero.

Oigo la puerta, el ya esta aquí - “Hola pequeña” - “Lo has hecho muy bien” - “Ignacio!, ve presentando la comida, mis invitados están a punto de llegar”.

Ignacio, extiende mis brazos en cruz, de pronto escapa un gemido de mis labios al ser depositado algo muy frío sobre mi vientre, poco a poco se van dejando mas piezas de comida sobre mi, algunas calientes, otras a temperatura ambiente, ya he entendido... soy la cena.

Los invitados han llegado, los oigo en el recibidor, están saludando a mi Señor y preguntan por mi, él esquiva con elegancia la pregunta.

Cae en mis palmas de las manos un calor muy conocido y amado, una vela queda fijada en cada una de ellas.

“Estas hermosa”- me susurra Ignacio al oído. Me quedo sola esperando... oigo como le dice que todo esta preparado, antes de marcharse ha vertido salsas por mi cuerpo.

Oigo como se abre con suavidad la puerta y un murmullo de sorpresa y felicitaciones a mi Señor, parece que ha gustado la idea.

“Pasemos a la mesa... se nos enfría la cena... y la dama...” - una risa escapa a los invitados. No veo nada pero los imagino mirando con ojos golosos los manjares servidos sobre mi cuerpo, el sonido de la botella de champagne al ser descorchada me sorprende.

Brindan por mi Señor y por mi, elogian la calidad del caldo y empiezan a tomar los pequeños bocados que hay depositados en mi cuerpo, parece que nadie desea usar los palillos, prefieren mancharse las manos, asi pues a cada trozo que toman una pequeña caricia cae sobre mi cuerpo, que lentamente se va excitando. “ ¿puedo tomar un poco de salsa?”- pregunta alguien - “por supuesto”, acto seguido una lengua pasa suavemente por mi costado, suave, sutil, demasiado excitante... esta cena va a ser una verdadera tortura.

Tal y como estoy saboreando esa lengua en mi cuerpo, mi pezón derecho es pinzado fuerte por los palillos- “Perdón, confundí el trozo de vianda!” una carcajada estalla en el comedor, están todos relajados, disfrutando la cena, disfrutando la sumisa.

Mi venda ha sido un poco apartada y tengo una ligera visión de mi Dueño, me sonríe y guiña un ojo, esta feliz y satisfecho, la noche promete....

miércoles, 14 de octubre de 2009

"La bella durmiente"


Durante años una durmiente fui


durante mucho tiempo mi cuerpo dormitaba


hasta que un día sus dulces manos


entre golpes y caricias


lo despertó


vivo y ligero


dócil y fuerte


solicito y sumiso


a los pies de su Dueño


mente, cuerpo y alma


despertó


La bella durmiente surgió


como una rosa en primavera


con sus pétalos húmedos


por lágrimas de dolor y placer


video

lunes, 5 de octubre de 2009

Nostalgia...

Nostalgia que poco a poco le envenena el alma

Nostalgia de lo que pudo haber sido

Nostalgia por ser otra quien le ilumina

Nostalgia por unas manos que nunca la han tocado

Nostalgia por no haber conocido su sonrisa

Nostalgia por ser orgullosa

Nostalgia

Que no habita en mi alma

porque no me cegó el orgullo

porque su mirada me ilumina cada día

porque soy suya

martes, 29 de septiembre de 2009

Tic... tac...

Tic... Tac...
El sonido del reloj marca el ritmo de mi corazón.
Paciente espero al siguiente momento de verlo,
ese instante en el que todo desaparece, solo lo veo a él
Tic... Tac...
No pasa el tiempo, sigue sin aparecer, la pena me invade,
la desilusión se refleja en mí rostro.
Tic... Tac..
Oigo un ruido y me doy la vuelta,
el pulso se acelera, los músculos se tensan.
Tic... Tac...
No es él, vuelve la desilusión, la desesperación.
La pena me invade.
Tic... Tac...
¡Por fin! ¡Es él!
La paz me invade, la alegría vuelve.
Estoy de nuevo a sus pies.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Confesiones....


Me he mirado al espejo despacio, observando cm a cm mi piel.

Tengo toda una colección de marcas, no se cual me gusta más, algunas mujeres prefieren tener la piel tersa, impoluta, sin embargo par ami no hay nada más bello que ver como van saliendo esos morados donde me has “acariciado”.

Para cualquier otra mujer, desconocedora de como es nuestra intimidad seguramente le escandalizaría e indignaría y sin embargo para mi verlas y acariciarlas es revivir como mi Dueño me ha dado su amor.

Recuerdo un día, estábamos tumbados en la cama, yo estaba fumando y usted de lado con la cabeza apoyada en la mano me miraba con una sonrisa.

Su dedo jugando con mi ombligo, con extrema dulzura. Me quedo mirándolo con una ceja arqueada y una sonrisa picara en los labios.

Ni dice nada y me mira, me deja hacer.

Doy una calada al cigarro y lo acerco a uno de los pezones, sin tocarlo pero notando el calor. Siento placer y un gemido escapa de mi garganta, vuelvo a llevar el cigarrillo a mis labios mientras su dedo va bajando suavemente y acaricia mi clítoris. Acerco de nuevo el cigarro, ahora al otro pezón, sigo sin tocarlo pero me gusta esa sensación de calor.

Su sonrisa se amplia - “¿a que no te lo apararías en el pecho?” - “¿Eso le gustaría a mi Señor?” - “¿Te gustaría a ti?”.

Acaricio su rostro con la mano libre, llevo el cigarrillo a la boca y sin apartar la mirada de sus hermosos ojos azules llevo poco a poco el cigarro hasta mi pecho derecho, no me dice ni para ni sigue, solo espera.

Tardo una eternidad en reunir el valor pero lentamente empiezo a apoyarlo en mi seno. Noto un dolor terrible y quiero apartarlo, hago el amago pero me resisto, lo aprieto hasta casi apagarlo, no lo consigo del todo. El no dice nada solo me mira como hipnotizado, no me creía capaz ni tan siquiera de intentarlo.

Vuelvo a llevar el cigarrillo a mis labios para revivirlo, ahora lo intento en el otro, esta vez muy cerca del pezón, saltan dos lagrimas de mis ojos pero tampoco lo consigo, me escuecen las dos quemaduras, se esta empezando a formar la ampolla. Pero me duele más el orgullo, estaba convencida que lo haría sin el más mínimo esfuerzo.

El cigarro vuelve a mis labios y cuando estoy llegando de nuevo al pecho derecho, él frena mi mano -”No” - “¡Por favor!” - le suplico- Me mira preocupado se que no quiere, aunque también sabe que necesito hacerlo.
Me suelta y con un gemido ahogado lo apoyo de lleno, aprieto los dientes por el dolor, lagrimas bajan por mi mejilla. El cigarrillo ya esta apagado. Me lo quita con suavidad y besa con mucho cuidado las tres quemaduras.
Se levanta y tira de mi hasta el baño, donde me cura las heridas.
Sigo plantada frente al espejo con una sonrisa en los labios miro con orgullo las tres marcas que hay en mis pechos, el, yo, nosotros...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Mariposa




Mariposas con cera en las alas

Mariposas que revolotean

nerviosas, inquietas

Mariposas negras

con dibujos de cuerdas en sus alas

atándome, sujetándome

Mariposas sueltas

alborotan mis entrañas

se acerca a mí

por la calle

Mariposas que me elevan

Mariposas que me sueltan

Mariposas que me llevan

a los pies de mi Dueño

Mariposas sumisas

para una sumisa

sábado, 12 de septiembre de 2009

El collar

Sin que me toquen sus manos, noto las caricias
Su aliento acaricia mi nuca
Nuestros corazones laten al unísono
Se confunde su alma con la mía
Sin que nos toquemos estamos abrazados
Unidos en uno solo, porque estamos juntos
Me pierdo en su sonrisa, me cobijo en sus brazos
Sin que me tocasen sus manos, me puso el collar
 
 

martes, 1 de septiembre de 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

Ayer...



Con la mirada perdida va caminando calle abajo.

Se ha quedado sin nada,

no supo valorar lo que tenía.

Con la sonrisa perdida sigue andando,

despacio, cansado.

Mira a un lado y a otro,

cree verla... oírla...

Vuelve a su recuerdo esa risa.

Mira a la pareja que camina hacía él.

Es ella... con otro...

podría ser el...

Ríen, se acarician y pasan por su lado sin verlo.

Con la mirada perdida, sigue su camino.

miércoles, 12 de agosto de 2009

El regalo



Miro alrededor de la habitación observando con mucho cuidado que todo este como debe, llevo todo el día preparándole la sorpresa de cumpleaños y quiero que sea perfecto.

Hay una gran caja envuelta en papel brillante negro con un gran lazo rojo justo en el centro, a dos pasos de ella una cruz de San Andres que me ha montado mi amigo Raúl para la ocasión, la madera ha sido pulida y esta muy suave, me gusta pasar la mano por ella.

Sobre la caja hay un maletín de cuero negro dentro esta surtido para pasar un feliz tarde con él, lo mande a hacer a mano, especialmente y tiene la posibilidad de llevarlo en bandolera ya al abrirlo se ve todo y mejor aun se puede tomar con una sola mano… suspiro al tiempo que pienso “espero que le guste”

Vuelvo al baño para mirarme de nuevo, repaso una vez mas mi aspecto, paso por la cocina y tomo el Martini que me he preparado. Vuelvo al salón, en dos minutos estará en casa, me siento en su sillón con la copa en la mano y espero con tranquilidad.

Cuando da exactamente la media oigo girar la cerradura de la puerta, normalmente acudo a la puerta y le recibo de rodillas, sin embargo hoy espero en su sillón.

Se asoma extrañado a la habitación y sonríe al verme sentada con semejaste descaro la copa en una mano y la fusta golpeando mi pie en la otra, mira el maletín y le brillan los ojos, arquea una ceja al ver la gran caja.

Me guiña un ojo y se dirige al dormitorio, al cabo de poco vuelve conmigo coge mi coleta y me levanta para sentarse el, luce una sonrisa traviesa.

“¿No piensa mi Señor abrir sus regalos?- pregunto juguetona-“ “claro… acércame el pequeño”

Le entrego el maletín con una sonrisa y la suya luce amplia al abrirlo, levanta la vista y me guiña un ojo, se que le ha gustado.

Se acerca lentamente a la caja, deshace el gran lazo rojo y levanta la tapa, la caja se abre hacia los cuatro lados, apareciendo una hermosa joven esta desnuda tan solo lleva unos tacones muy altos rojos, el me mira extrañado, le sonrío y aclaro… “solo por esta noche…” Suelta una carcajada y en ese momento ve la cruz… se queda quieto, ni respira, me mira primero a mi y luego a ella, volviendo a mirar la cruz.

Le ofrece la mano y la acompaña hasta la cruz, le digo “se llama….” pero me interrumpe… “no importa como se llame, ella este rato será tu”.

Me quedo callada esperando, va hasta el sillón y lo mueve de manera que queda a un lateral de la cruz, toma mi mano y hace que me siente.

La ata de frente a la cruz, primero los tobillos y luego las muñecas, pasa su dedo por toda su columna haciendo que le escape un gemido.

Toma del maletín la caja de agujas que me da para que se la sostenga y lentamente empieza a ir clavandolas en su espalda, no tiene ninguna prisa hace el trabajo con cuidado, observando que quedan a la misma altura y con la misma separación, lentamente va poniéndolas hasta un total de nueve a cada lado, se aleja un poco para observar el efecto.

Oigo como ella se esta quejando, por lo visto no es lo que ella esperaba obtener esta noche… tal vez antes de que esta acabe si lo tenga.

Satisfecho, sale de la habitación, volviendo al rato con una cinta de satén roja, y muy lentamente va formando el corsé, con cuidado, sin prisa, haciendo como siempre un trabajo impecable, elegante.

Es precioso, en la piel blanca de ella resalta aun mas, le acaricia los hombros y le besa el cuello. Vuelve al maletín para cerrarlo.

Acto seguido vuelve a mirar su obra, sonríe y comienza a deshacer poco a poco su trabajo, retira la cinta y las agujas, le pasa un algodón con desinfectante por las heridas y vuelve a salir de la habitación.

Vuelve con el vestido de ella y el bolso “gracias hermosa sumisa, ya puedes vestirte e irte a casa, cierra al salir”

Yo me quedo boquiabierta mirando la escena, toma su maletín nuevo en una mano y mi mano con la otra, “ahora mi niña…. te toca a ti”, me arrastra hasta el dormitorio, oigo la puerta cerrarse con suavidad.

“Feliz cumpleaños”… susurro en voz baja… “Aun no niña… pero lo va a ser… el mejor de todos los que he tenido!

jueves, 30 de julio de 2009

Atada a tí

Como esas cuerdas que atas alrededor de mi cuerpo siento tu alma atada a la mía. Firme e inquebrantable.

video

lunes, 13 de julio de 2009

El Juego





Hoy al llegar a casa me he quedado pasmada al ver que todos los muebles del comedor habían desaparecido. Al principio pensé que me habían robado, pero me di cuenta que mi maravilloso suelo de madera había sido cubierto por vinilo, espero que no este pegado y las juntas bien selladas, tengo el presentimiento que no me va a gustar de que va esto.


En ese momento aparece él rompiendo el hilo de mis pensamientos, lleva un pantalón de chándal que a duras penas se mantiene en sus caderas, sin camiseta, me encanta verlo así, con esa sonrisa picara que le rejuvenece hasta la adolescencia. Verlo tan feliz hace que me de igual el suelo… lo volveremos a acuchillar…

El vinilo que ha puesto es negro, lleva en la mano un bote de pintura roja y en la otra un rodillo pequeño, le miro arqueando una ceja a modo de pregunta y obtengo por respuesta un guiño travieso y un suave beso en mis labios al pasar.

“Llegas pronto bicho” - Su voz hace que me recorra un escalofrío de placer. “No bastante por lo que veo” – le respondo con voz alegre y una sonrisa. – “ya sabes que siempre voy un paso por delante!” – responde con una simpática mueca de niño travieso. – “Ahora niña, ve a ducharte, sobre la cama he dejado un regalo para ti”.

Abro los ojos de par en par y salgo corriendo hacia el dormitorio oyendo su risa de fondo.

Sobre la cama hay una caja muy grande, me acerco a ella y veo un sobre, saco la tarjeta

“Bicho, te he dicho que te duches”

Suelto la tarjeta como si me quemase y obedezco al instante.

Me quito poco a poco la ropa que voy colocando con cuidado como a él le gusta en la banqueta. Primero la falda, seguida por la camisa. Ahora los zapatos, voy al baño y los limpio, dejándolos bien colocados en el suelo al pie de la banqueta.

Suelto las medias del liguero colocándolas bien dobladas sobre la camisa, le sigue el liguero y por ultimo el sujetador. Hoy es miércoles, por lo tanto todo es blanco.

Entro en la ducha, me encanta el agua muy caliente alternándola con agua fría, reaviva mis sentidos y aun más después de un día duro.

Pongo un poco de gel badedas en mis manos y empiezo a lavarme suavemente mis manos van del mi cuello lentamente hacia los pechos, los pezones están duros, acaricio mi vientre evito acariciar el clítoris, lo tengo prohibido, por ultimo mis piernas y pies. Dejo que el agua caiga sobre mi cara termino lavando mi pelo y dejo correr un poco más el agua, antes de salir y secarme.

Voy a la cama, deseando abrir la caja, es roja. Nada mas destaparla veo papel de seda rojo que aparto con cuidado para descubrir un hermoso corpiño en seda roja que termina justo en los aros bajo el pecho, dejándolos así a la vista, unas medias de seda con costura y unos zapatos con un tacón de 12 cm. todo en color rojo. Empiezo a vestirme lentamente cuando mi Señor entra en el dormitorio lleva el pecho manchado de pintura roja – “cuando termines de vestirte, te quedas sentadita muy quieta y con las piernas juntas hasta que yo termine, no puedes salir de aquí hasta que te lo diga” – me dice al tiempo que se dirige a la ducha.

Asiento con la cabeza y empiezo a ponerme las medias con sumo cuidado para que la costura quede bien recta. Miro los zapatos arrugando la nariz… espero no tener que estar mucho tiempo parada de pie, aunque estoy completamente segura de que así será.

Sale del baño completamente vestido en lino negro, el pelo aun húmedo y ese olor tan característico en él que me vuelve loca. –“bien mi niña, eres obediente, así que te has ganado un premio” – voy a protestar pero pone su dedo indice en mis labios y me entrega una caja roja de terciopelo, la abro con cuidado como su fuese a saltar algo de su interior, es de terciopelo negro y sobre el hay un collar en cuero rojo, forrado con terciopelo negro. Me quedo mirándolo sin saber que decir, me parece la mas hermosa de las joyas.

Lo saca de la caja y me tiende la mano para que me ponga en pie, le doy la espalda y me lo coloca con suavidad.- “tarde en dártelo, lo se, pero lo hicieron a mano expresamente para ti y lleva su tiempo. Es único como tu” Besa el nacimiento de mi pelo en la nuca y me dice. – “se buena y espérame como te he dicho”

Ahí me quedo sentada viéndolo salir del dormitorio mientras va silbando.

Ha pasado casi una hora cuando por fin viene a buscarme, he estado dos veces a punto de quedarme dormida. Me ha dado tiempo a maquillarme, volver a retocar y hacerme dos veces la coleta de caballo. Todo ello sentada en la cama con las piernas juntas, como me dijo.

Cuando salgo con el veo que el salón esta iluminado con velas hay bastante luz y sin embargo el ambiente es intimo. Veo que han llegado cuatro parejas amigos nuestros, los Amos van todos de lino negro y las otras dos sumisas una de azul y la otra de verde, y un sumiso que al principio no reconozco va de amarillo. Y entonces miro al suelo…

Hay dibujado un tablero y en cada uno de los cuadros se ve pegado un dibujo, de momento no lo distingo bien que indica cada uno. Saludo a todo el mundo, mi Señor me entrega una copa de vino tinto y empieza a explicarnos la velada. - “son las nueve de la noche, vamos a jugar hasta las doce, si alguien gana la partida antes se dará por finalizado el juego, como veis es parecido a la oca, tenemos veinte casillas y cada una de ella lleva una carta asignada donde explica que se debe hacer. Los Amos solo tiramos el dado y como veis es grande pero no pesado es de poliespan. Esta explicación es para los sumisos, nosotros lógicamente sabemos perfectamente como funciona el juego y creo que todos lo vamos a disfrutar.”

Nos situamos los cuatro en la casilla de salida, sonreímos, la intriga y la emoción nos puede, la anticipación….

La primera en lanzar es Endora, la Dueña de tristan. Sale un dos, el avanza con saltitos de conejo hasta la casilla, mira a su Ama y retira el vinilo y en el cuadrado aparece una fusta dentro de un circulo azul y el numero 20. Así pues la ficha azul debe propinar 20 fustazos a la amarilla en el lugar en que le indique la Dueña de este.

Es silencio se apodera de la habitación, Endora luce una sonrisa maligna y divertida al mismo tiempo.- “cachorro descálzate, los azotes te serán aplicados 10 en cada planta de los pies. luz; nuestra ficha azul, sonríe divertida. Tristan se descalza y se tumba boca arriba elevando las piernas para darle mejor acceso a luz, esta se prepara y espera …

Endora, esta sentada tranquila, no tiene prisa por que empiece el castigo, Alex se impacienta y le recuerda que son las diez y el juego solo es hasta las doce y que el también quiere jugar, cosa que no hace que la dama cambie su actitud.

Finalmente da su consentimiento con un leve movimiento de la cabeza y suena el primer golpe.-“niña, que se oiga bien!!!” exclama la Señora. –“y cuéntalos en voz alta cachorro”

Uno… dos… tres… cuatro… mmm… cinco… seis… siete… ohhhh… ocho… nueve… diez… siiiii…. Once… doce… trece… catorce… quince… mmmm…. Dieciséis… diecisiete… -“ni se te ocurra correrte cachorro”- dieciocho… diecinueve… y veinte.

Tristan se levanta con una enorme erección y una picara sonrisa.

Ahora es mi Dueño quien tira el dado… sale un uno y avanzo hasta la primera casilla, noto un nudo en el estomago, ¿Qué me esperara…? Lentamente levanto el vinilo, aparece una vela sobre un circulo rojo y unas pinzas. Mi Señor sonríe, toma de la mesa las pinzas y me las entrega –“retira el vinilo rojo, vuelve a salir la ficha azul, luz sonríe, le brillan los ojos, francamente esta disfrutando el juego.

Me mira traviesa, y coge de mi mano las dos pinzas, las pasa juguetona por mis pezones y con una sonrisa picara se va agachando poco a poco… une mis labios vaginales y los pinza juntos, yo la miro desde arriba, se la ve preciosa, pasa su lengua entre medio de esa unión y se va levantando poco a poco, dejando un rastro con su lengua donde hay carne, toma la vela y la enciende. –“luz debe ser totalmente consumida sobre ella”- así que lentamente dejando que caigan gotas generosas empieza por mi hombros, formando una gruesa línea de una a otro, hace que levante la cabeza y saque la lengua, depositando sobre ella una generosa cantidad al tiempo que juguetea con las pinzas. Todos miran en silencio como la cera va cayendo sobre mi cuerpo y las manos de luz me acarician, la sensación es sumamente placentera a pesar de que castiga bastante donde vierte la cera pero estoy disfrutando casi mas que tristan, tengo la sensación que estoy derritiéndome de la cantidad de humedad que noto caer de mi coño.

Se huele la excitación en la habitación, miro de reojo el reloj, ya son las once de la noche, solo nos queda una hora y hay dos fichas que no han jugado, ¿Cuánto tiempo habré estado recibiendo cera y siendo acariciada?, no lo se, ni me importa, ¡me ha parecido tan poco…!

Ahora es Thierry quien lanza el dado, su sumisa kumiko es la ficha verde. Cada día esta más hermosa, desde que la conocí me ha atraído esa mujer y creo que mi Amo lo sabe o como mínimo lo sospecha.

Sale el 6, kumiko avanza lentamente hasta la casilla, al llegar retira el vinilo, el fondo es rojo y hay cubitos de hielo y un liquido caliente dibujado en ella.

Mi Dueño me entrega una pequeña cazuela que contiene caramelo caliente, muy caliente, también me da un recipiente con cubitos de hielo.

Nos ponemos en el centro de la sala, kumiko tumbada boca arriba con las piernas dobladas y abiertas, me sitúo entre sus piernas, dejando a mi derecha la pequeña cazuela con el caramelo y a la izquierda el recipiente con los cubitos.

Meto un dedo en el caramelo para controlar el calor y sonrío, quema lo suficiente para hacerle saltar pero no lo bastante para dañar su maravillosa piel.

Tomo un cubito y al tiempo que se lo voy introduciendo en su ano dejo caer unas finas gotas de caramelo sobre su clítoris. Sigue cayendo un hilo fino de caramelo mientras va entrando el segundo. Más caramelo, se retuerce, ahora un cubito en su coño despacio dejando que mi dedo juegue con ella mientras lo introduzco, aprovecho el momento para limpiarle con mi lengua el caramelo del clítoris, un solo lengüetazo y escapa un grito de su garganta.

Otro cubito en mis manos, primero va a mi boca, no dejo de mirarla a los ojos. El caramelo va cayendo sobre los pezones. Saco el hielo de la boca y lo meto también en su coño, totalmente húmedo y muy caliente, mi dedo sigue acariciándola y mi lengua limpia ahora los pezones, gime –“no puedes correrte” le ordena su Amo”-

Sigo lamiendo sus pezones, primero uno luego el otro al tiempo que paso un cubito por sus labios y lo empujo en su boca para acto seguido dejarle caer en ellos caramelo.

La excitación se huele. Tomo otro cubito cuando la voz de Endora nos saca del momento – “siguiente con el dado”.

Se oye un grito y unas palmadas, luz esta encantada con el juego y esta deseando disfrutar su momento.
Tira su Señor el dado, un cinco, y ella con una enorme sonrisa y unos tacones de vértigo va saltando a la pata coja hasta la correspondiente casilla, retira el vinilo, están los cuatro colores, una cuerda, pinzas….

Suena el reloj son las doce, el grito de luz es desesperado a todos nos entra la risa, tristan le dice con voz burlona –“mira has tenido tu el peor castigo” – “no te preocupes mi niña, serás compensada en casa”

Hasta el próximo juego…..

lunes, 29 de junio de 2009

Lo que nos regalo el destino

video

Se conocieron en el peor momento posible, ella estaba desengañada, arisca y esquiva.

Sin embargo, lentamente como esa ola que poco a poco va dando forma a la roca fue forjándola a su deseo.

Y un día sin saber como, era suya, en cuerpo y alma, respiraba por y para él. El tiempo y la paciencia había dado su fruto. Y sobre todo el amor que él sentía por ella.

Lentamente pasan los días, lentamente van tejiendo su futuro.

El destino les unió, aunque ella no quería.

 

lunes, 22 de junio de 2009

Destino....



Siempre me ha llamado la atención esta leyenda anónima de origen chino, que dice que entre dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas. Nunca imagine que estuviesemos destinados a encontrarnos... y asi ocurrio, ahora nada ni nadie puede separarnos.



Un hilo rojo, invisible conecta a aquéllos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias. El hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca podrá romperse.

lunes, 15 de junio de 2009

Mi Dueño


En el camino de mi vida apareciste,

y es tu sonrisa la que mueve mi mundo,

saberte muy cercano y tenerte tan lejos,

que injusta es la vida por dejarme vivir sin tu vida.

No es mucho pedir, tan solo es soñar un momento,

soñar con tenerte a mi lado

conseguir que mi alma tenga el respiro

de tenerte al menos en sueños

solo un sueño es lo que vivo sin ti
sin tus sonrisas, tus caricias… tu presencia.

Tiemblo al decirte hola

mi cuerpo se desgarra añorando una caricia

te llamo entre sueños

te exijo en mis pensamientos

y … apareces,

me pierdo en ti sin que digas nada

sin decir siquiera una maldita palabra

me conformo con una mirada

que me llena por completo

y al despertar, ¿que haré de nuevo?

esperar en silencio a que vuelvas

y que de nuevo con tu sonrisa ilumines mi vida.

Y así nunca mas perderte, ni llorarte

y ya nunca dejar de soñarte.

domingo, 14 de junio de 2009

Mil pétalos de rosas


El viernes me fui a dormir con mi alma cubierta por mil pétalos de rosas, esos pétalos que me ha ido regalando cada vez que me ha dicho al oído que soy lo mejor que le ha pasado, que soy suya.

Pétalos que me han ido cubriendo, poco a poco, día a día, como usted ha ido tomando mi espíritu, pausado pero sin tregua.

Me ha ganado con su firmeza, con su dulzura, en el placer de poder perderme mirando sus ojos.
En esa sonrisa disimulada que trata de ocultarme y a pesar de ello se la veo cada vez que nos vemos, pero sin poder hacerlo en la felicidad de su rostro.

Esa noche como todas me ha acariciado la suavidad de los pétalos, de múltiples colores, rojos cuando enciendo su pasión, blancos cuando me consuela en un día duro, rojos cuando me susurra al oído que me quiere, negros cuando me toma; poco a poco vamos formando el arco iris, del mismo modo que vamos consolidando nuestra relación.

El pasado viernes llegamos a los mil pétalos mi Señor, y espero seguir cada día añadiendo unos cuantos mas.

Suya…. mío….

viernes, 12 de junio de 2009

Ahógame


Al entrar en la habitación el sol la inundaba toda y me dejo cegada de momento.

Un penetrante olor a lavanda se expande por ella. Cierro los ojos y me veo transportada a un campo en la Provenza, asoma una sonrisa en mis labios.

Sus manos se posan con suavidad en mis hombros, están desnudos, siento el placer de su caricia, su aliento en mi nuca al besarla giro lentamente la cabeza y veo su sonrisa, su mirada azul…

Esta sin afeitar, le acaricio la mejilla, cierra los ojos al notar mi mano y mi corazón se inunda, los abre y me pierdo en ellos como cada vez que los miro.

Con suavidad me dirige hacia la mesa. Al llegar me suelta el vestido que esta anudado al cuello, cayendo a mis pies, no llevo nada más. Solo estoy yo, sin adornos, ni tan siquiera mi collar Hace mucho que lo llevo en mi esencia y le gusta mi cuello desnudo, solo cuando se da el caso sus manos alrededor de él, constriñendo mi respiración; dejándome sin aliento para luego recibirlo de golpe directamente desde sus pulmones.

Disfruto de la sensación de entregar mi vida a a sus deseos, a su capricho, en sus manos, que saben hasta que punto debe apretar y en que gemido ahogado soltarme.

Me tumba boca arriba sobre la mesa, las piernas me cuelgan a partir de la rodilla, se queda mirando los pies.

La coleta me molesta , no me deja apoyar bien la cabeza, así que le veo salir de la habitación, no digo nada, no me muevo, solo espero.

Tarda bastante en volver, lleva en la mano una pequeña toalla que ha enrollado, levanta un poco mi cabeza, y la pone justo debajo de la goma que sujeta mi pelo, ahora estoy cómoda y sonrío.

Noto la sonrisa en su mirada, el resto del rostro no muestra emoción ninguna.

Vuelve ha salir trayendo consigo pequeñas velas, de las que se usan en los calienta platos, les quita la parte metálica que las contiene y pone una en cada empeine de mis pies, son moradas, al encenderlas sale un suave aroma a lavanda, sabe que adoro ese olor y me lo ofrece.

Enciende primero una y la segunda, poco a poco empieza a derretirse la cera y noto el primer calor, cierro los ojos y me dejo llevar. Las dos siguientes son colocadas en mis rodillas, una en mi monte de Venus, en el ombligo otra.

Una en cada pecho, poco a poco voy sintiendo la cera resbalar por mi cuerpo, ese calor, adorado calor, va dejándolas derretir, solo me mira como mi expresión va cambiando según corre por mi cuerpo la cera liquida.

Noto sus manos en mi cuello, una caricia suave primero, tomo oxigeno y empiezo a sentir como poco a poco va apretando, el aire va saliendo con suavidad entre mis labios silbando.

Libera mi cuello y centra su atención en el estado de las velas, decide poner unas cuantas mas sobre mi vientre, yo noto el quemazón, es placentero dentro del dolor, vuelve a coger mi cuello y ahora aprieta con mas firmeza, mas rato, empiezo a ahogarme a sentir deseos de batallar para liberarme pero resisto al instinto de supervivencia y me quedo quieta.

Me lo libera mientras me besa.

Mi cuerpo esta inundado con la cera derretida, me quema el cuello por la presión, revisa de nuevo las velas, ya están casi consumidas, arquea una ceja y asiento con la cabeza, así que vuelve a tomar mi cuello esta vez con una sola mano, sabe el punto exacto que debe oprimir para provocarme el ahogo en la otra tiene el gato, al tiempo en que empieza a apretar de nuevo mi cuello va apagando las velas con él, y luego según corta mi respiración noto como la cera salta de mi cuerpo a cada uno de sus toques, su mano es grande ya hace un momento que no respiro, incluso ni noto ya los golpes… empiezo a agitarme, estoy a punto de desmayarme cuando siento sus labios en los míos y el aire en mis pulmones.

Mi respiración vuelve poco a poco, veo su sonrisa y sonrío.

Me besa en el oído al tiempo que me dice….. Te quiero mi niña, solo a ti y para siempre.




sábado, 6 de junio de 2009

Para los dos....

Hubiese querido colgar exactamente el que me regalo, pero no ha sido posible... aunque solo tengo que cerrar los ojos y oir la canción para recordar el momento.... suya.... mío...

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Un giro en mi vida


Durante el ultimo mes han ocurrido una serie de acontecimientos que me han hecho plantearme, lo que es mi vida "ciber", me he dado cuenta de quienes creia amigos tan solo eran conocidos, que buscaban su interes particular y nada más.

Que se den por aludidos los que realmente no se han comportado como se esperaba de ellos, aquellos que lo han sido desde luego esto no va por ellos.

Tras mucho pensar he decidido tomar un nuevo camino, dejar de lado tanto chat, y centrarme en lo que realmente me importa.

Y me importan mis amigos de verdad, tanto en real como ciber, mi familia y sobre todo mi Señor. Muchos pondran el grito en el cielo cuando se sepa quien es.... pero me da igual... me ha demostrado quien es realmente y no al que conocen en los foros, chats o demas lugares internautas.

Es un Dueño firme, amable, comprensivo y como hombre es increible, lo apuesto todo a él, me la juego totalmente, sabiendo que no me va a defraudar ni fallar, asi pues me tomare un tiempo sabatico de los chat aunque siempre me podreis encontrar quienes deseis aqui, seguire viniendo y dejando ya no solo relatos y demas, sino pensamientos y deseos.

Volvere, porque soy como la gripe siempre vuelvo.... pero esta vez no se cuando sera.

Un gran beso a todos, os quiero ... pero necesito centrarme en lo que es muy importante para mi

La entrega



No hay nada mas hermoso que cuando tu como sumisa te entregas a tu Señor, el pasa a ser tu vida, tu felicidad, es todo, como debe ser.

Y sin embargo el momento sublime es cuando recibes la entrega de tu Dueño, Amo y Señor. En ese momento es cuando si tocas el cielo, ahora si que ya no sois dos, sino uno... el circulo se ha cerrado y los dos estan dentro, a pesar de todas las interferencias.... y malas vibraciones, a pesar de todo ya son uno....

Y entonces tomas una rosa, y la guardas entre las paginas de un libro, eso si antes te has pinchado con una espina y has dejado tu sangre para que quede ahi tu dolor y sea su placer.

Y en ese momento, sabes que ya nadie puede interponerse.... pueden intentarlo, pero el muro esta construido sobre cimientos fuertes y nada puede derribarlo.

Cuando un Amo se entrega a su sumisa, el resto es historia....

Pocas veces ocurre, tal vez por eso sea tan bello cuando acontece.
Me he entregado, soy suya..... se ha entregado, es mío

No hay vuelta atras..... no la queremos... somos lo que somos y como somos.

Desde siempre...... y hasta siempre....




lunes, 1 de junio de 2009

La mazmorra - Capítulo 1


Son las 6 de la mañana cuando llega la furgoneta, aunque llevamos desde las 5 sentados frente a una taza de te blanco, viendo como los minutos tan apenas pasan.

Bajo corriendo para abrir la puerta y les indico el camino hasta el sótano, me encanta la cara de sorpresa de ambos hombres al ver nuestra mazmorra, lúgubre y acogedora a un tiempo, al menos para nosotros, los demas nos da igual lo que piensen.

Depositan la caja donde les indico y les acompaño de nuevo a la entrada, firmo el albaran de entrega y cierro con suavidad la puerta. Como debe hacerse todo en la casa, suavemente.

Una vez nos quedamos solos, mi Señor se acerca a la caja con una palanca para quitar la tapa que esta clavada a ella, la levanta con cuidado y sentada en un rincón asustada y temblorosa esta su primera ninfa, de piel blanca como la nieve, su pelo parece un rayo de sol en primavera y sus ojos de un intenso verde como si estuviésemos viendo una pradera del norte, tan del norte como ella, muestran el miedo y la curiosidad que siente.

Con cuidado y sin asustarla la toma en sus brazos y la deposita en una silla, tomo unas toallitas húmedas y le limpio la cara y las manos. La noto temblorosa pero para nada el miedo que pretende demostrar.

Con su mirada me indica que le deje solo con ella así que subo a la cocina y preparo el desayuno, empezara a explicarle las condiciones de su contrato. Se que le da un mes de prueba antes de firmar el de por un año. Voy trabajando despacio, retrasando el momento de volver, a una parte de mi no le gusta la idea de compartirle, pero es su deseo, así que acepto.

Bajo con una bandeja bien surtida, desayunaremos juntos los tres para empezar a conocernos, mañana no se como será, ahora todo cambia y no me gustan los cambios.

Llego con una sonrisa en mis labios, ya estan colocados a la mesa, mi Señor a la cabecera, laila (ese será su nombre desde hoy, es escandinavo como ella y significa anochecer) a su izquierda y yo a la derecha.

Preparo la mesa con sumo cuidado ante la atenta mirada de ellos, tal y como al Amo le gusta. Ya se las medidas a las que tienen que estar separados los cubiertos sin necesidad de usar la regla, pero lo sigo haciendo para que él lo compruebe.

Primero los manteles individuales de hilo negro perfectamente planchados, la servilleta doblada en rectángulo a la derecha, sobre ella el cuchillo con la sierra mirando hacia el plato y el tenedor a la izquierda del mismo. Sobre el plato una cuchara y tenedor de postre. Una copa para agua donde se sirve el zumo de dos naranjas y un pomelo, un ultimo vistazo y todo esta perfecto.

Sirvo el zumo, en ese momento nos dice que esa será una de las tareas de laila, ella nos servirá a ambos la comida.

Oigo como llega la furgoneta de Javier, miro a mi Señor y este hace un gesto afirmativo con la cabeza, termino de servir el desayuno, antes de subir para abrirle. Café para él y laila, para mí un te blanco, dos tostadas con margarina y mermelada de naranja amarga para ellos dos y una con aceite de oliva para mi; laila siempre comerá lo que coma Amo, ella no puede elegir. Cojo la bandeja y subo a abrirle a Javier.

Javier es un par de años mas joven que yo, alto… muy alto, pasa el metro noventa yo me siento pequeña y frágil a su lado, tiene los brazos fuertes y las manos grandes. Una sonrisa dulce que algunas veces llega a ser dura, sobre todo el día en que Amo le contó nuestros planes, mejor dicho sus planes. Se quedo mirándome fijo y su sonrisa no fue dulce sus ojos me helaron la sangre. No se por que motivo no le agrado la idea.

-Buenos días princesa- me dice mientras me guiña un ojo y se pone un café -¿ya le llegó al gran Señor su nuevo juguete?

- Si, hace una hora – le respondo mientras le pongo un zumo en una copa

- Sabes que te va a dejar ¿verdad?

Lo miro con una ceja arqueada, - ¿Qué te hace estar tan seguro?

Sonríe mientras muerde una tostada que le he preparado con aceite de oliva, y la acerca a mi boca, tomo un bocado y lo miro mientras mastico. Me guiña un ojo y se dirige a la mazmorra. Siempre me deja igual, haciendo que ocupe mis pensamientos durante el día.

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martes, 19 de mayo de 2009

Yo me creía


Yo me creía fuerte, como un olivo centenario
y sin embargo, sin su presencia me siento frágil
Yo me creía decidida, como una leona en plena cacería
pero sin su guía me pierdo
yo me creía dura, como una roca
y me derrito al simple sonido de su voz
yo me creía altiva, como una estatua de mármol
y soy humilde ante usted
yo me creía mi dueña
y hace tiempo que ya no me pertenezco
yo me creía, yo me creía…
ya no recuerdo que me creía
ahora solo se, que soy suya

viernes, 1 de mayo de 2009

Lentamente....


Lentamente camino hacia él,

la mirada baja y respetuosa.

Lentamente he llegado ante él,

tomo la corre que cuelga de mi collar.

Lentamente me arrodillo a los pies de él,

depositándola con suavidad en sus manos.

Lentamente bajo mi cabeza,

apoyandola sobre los pies de él.

Lentamente me he entregado,
me ha tomado.

Lentamente he dejado de existir,

y he nacido de nuevo para él.
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